¿VOLAMOS JUNTOS UN RATO?… Recordando a Juan Salvador Gaviota.

Juan Salvador Gaviota (en ingles: Jonathan Livingston Seagull), es una fabula en forma de novela escrita por Richard Bach, sobre una gaviota y su aprendizaje sobre la vida y el volar, y una homilía sobre el camino personal de superación. Fue publicada por primera vez en 1970 como “Jonathan Livingston Seagull — a story”, y se convirtió en un favorito en los campus de las universidades estadounidenses. A fines de 1972, más de un millón de copias habían sido impresas, Reader’s Digest había publicado una versión condensada, y el libro alcanzó el primer puesto en la lista New York Times bestsellers, donde permaneció durante 38 semanas. El libro que se reimprimió en el año 2006 ha logrado un sitial muy especial dentro de la literatura universal.

Juan Salvador lo único que hace es practicar su vuelo y no se dedica a hacer lo que hacen las demás gaviotas. La bandada intenta hacerlo cambiar, puesto que no ven normal que una gaviota intente hacer piruetas en el aire, en vez de buscar su alimento. sigue practicando y persigue su libertad, aprender nuevas maneras de acrobacias. Su bandada no lo entendía, ni siquiera sus papás, a quienes en vez de darles gusto, les avergonzaban los logros de Juan; él era la primera gaviota en hacer acrobacias aéreas. Un día se elevó tan alto que al caer en picada perdió el control y se estrelló con el agua; cuando recobró el sentido se prometió ser como las demás gaviotas, pero en ese mismo instante rompió su promesa, ya que voló a setecientos metros de altura en la noche, cosa que ninguna gaviota había hecho, pues las gaviotas no vuelan de noche. Al llegar a la Bandada había una Sesión de Consejo, a la cual lo llamaron para que se pusiera en el centro, lo que solo podía significar dos cosas: gran honor o exilio. El Consejo destierra a Juan. Un día la mamá le dijo que fuera como las otras gaviotas, que volviera a la bandada, que comiera, que ya solo era hueso y plumas.

Él se fue a los Lejanos Acantilados, pero no le importó estar solo y siguió aprendiendo. Un día mientras volaba, dos radiantes gaviotas se acercaron volando, una de ellas le dijo que volara, porque tenía que pasar a una nueva etapa, y las tres gaviotas volaron hasta desaparecer en el cielo. La mayor idea de Juan era poder ser libre, y si su libertad era volar y aprender a hacer acrobacias y morir en el acto era un riesgo que había que correr, entonces la libertad era la recompensa más grande para una gaviota.

En la segunda parte, Juan trasciende a otra sociedad en la que todas las gaviotas gozan del vuelo. Él fue capaz de hacer esto luego de trabajar solo y con gran esfuerzo por mucho tiempo (como se describió en la primera parte); el respeto surge en este lugar como contraste a la fuerza coercitiva que se daba en el seno de la «Bandada de la comida» a la que perteneció Juan. El proceso de aprendizaje junto con la vinculación de una adecuada experiencia docente y el estudio diligente, se elevan a un nivel casi sagrado, lo que sugiere que éstas pueden ser la verdadera relación entre los humanos y Dios. Richard Bach se ha descrito como alguien que cree que seguramente los humanos y Dios, independientemente de la enorme diferencia que hay en ambos, están compartiendo algo de gran importancia que los hace tener algo en común: «Tienes que comprender que una gaviota es una idea ilimitada de libertad, una imagen de la Gran Gaviota», «Tienes la libertad de ser tú verdadero ser, aquí y ahora, y nada se interpone».

«¿Quieres volar tanto, que serás capaz de perdonar a la Bandada y aprender, y volver a ellos un día y trabajar para ayudarlos a saber?» es lo que Juan le dice a su primer estudiante Pedro Pablo Gaviota (Fletcher Lynd Seagull), antes de llegar a profundizar en la enseñanza. La idea de que el más fuerte puede llegar a más fuerte y podrá dejar atrás a sus amigos más débiles parece totalmente rechazada.

Por lo tanto, el amor, el respeto merecido y el perdón, parecen ser igualmente importantes tanto como la libertad de no ceder a la presión de obedecer las reglas, sólo porque sean malamente aceptadas. La introducción a la tercera parte del libro son las últimas palabras de Chiang, el maestro, de Juan: «Continúa trabajando en el amor». En esta parte Juan entiende que el espíritu no puede ser realmente libre sin la capacidad de perdonar, y la manera de avanzar lo hace convertirse en maestro, no sólo a través de trabajo duro como lo hiciera cuando estudiaba. Juan regresa a «la Bandada de la comida» a compartir sus recién descubiertos ideales y la enorme experiencia que ahora posee, listo para la difícil lucha contra las normas actuales de la sociedad. La capacidad de perdón parece ser un imperativo para superarse a un plano superior.

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Acerca de Mariana Sanchi

Nací en "Adelia Maria" (un pueblo situado al sur de la provincia de Córdoba); en el frío atardecer de un 10 de Mayo de 1988. Soy Acompañante Terapéutico (esp. en discapacidad) y Lic. en Psicopedagogía (con orientación salubrista). En el transcurso de mi formación personal y profesional en la U.N.R.C, conocí a este gran grupo de trabajo, con el cual crezco cada día un poco mas. Espero poder compartir junto a ustedes, el hermoso camino del Transcurrir de la VIDA y transitar senderos virtuales cercanos.
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