¿ALARGA LA VIDA LA FELICIDAD? La predicción de longevidad en los mayores…

   

Una persona feliz puede contar con más años de vida que una persona infeliz. Esta conclusión se basa en los datos extraídos del Estudio Longitudinal Holandés realizado entre personas mayores. Entre 1955 y 1957 se examinó una muestra de probabilidad a nivel nacional entre 3.149 personas de 65 ó más años, siguiendo una línea de referencia. Se determinó el status vital y la fecha de la muerte para el 84 % de la muestra original en 1983. Las características físicas, mentales y sociales se relacionaron con el tiempo de supervivencia posterior al examen de la línea de referencia. De las once variables que se relacionan con la felicidad o la satisfacción con varios aspectos de la vida, la mayoría mostró una correlación univariante significativa con el tiempo de supervivencia. En un modelo multivariante que controla los síntomas y los indicadores de enfermedad, la satisfacción parecía ser un indicador independiente del tiempo de supervivencia. En concreto, éste fue el caso para la satisfacción con el envejecimiento, con los ingresos y el valor percibido de la vida. En total, la satisfacción aclara como mínimo un 1’4 % y como máximo un 8’1% de la varianza en el tiempo de supervivencia. Para un hombre de 70 años de salud normal, la satisfacción de una desviación estándar por encima de la media promete 20 meses más de vida.

La felicidad y una vida larga se mencionan a menudo vinculadas entre sí. Si una vida larga se valora como un bien valioso, entonces la felicidad no es perjudicial. Sin embargo, el dicho popular puede haberse basado en el deseo más que en la realidad. Los estudios empíricos deben decidir si la felicidad está o no asociada con una vida más larga. En los estudios que se revisan en este trabajo, la ‘felicidad’ se define operativamente como ‘satisfacción’. Estos dos términos se usarán como sinónimos.

Dos procesos pueden representar un papel en la relación hipotética entre la satisfacción y la longevidad (Cohen & Brody, 1981). El primero implica une relación directa de causa-efecto: el descontento con la vida lleva a la propensión a los accidentes y al suicidio, dando lugar a un fin prematuro de la vida. El segundo proceso es quizá más relevante en una población más adulta. Esto conlleva la satisfacción como una característica permanente que se relaciona causalmente con una enfermedad crónica. No sólo el comienzo de la enfermedad es importante en este proceso, sino también la gravedad y la duración de la enfermedad. En este sentido, la satisfacción con la vida se relaciona estrechamente con el ‘aguante’: la capacidad de lidiar con los problemas que se presentan en la vida.

Los problemas a los que se enfrentan las personas mayores pueden derivarse de cambios físicos que acompañan al envejecimiento o de una salud que empeore. Brenner (1979) y Rideout & Montemuro (1986) demuestran una asociación entre la satisfacción por la vida y  el comienzo y padecimiento de la enfermedad. Asimismo, la vejez provoca cambios en el nivel social. La jubilación, las limitaciones financieras y el prejuicio social contra las personas mayores requieren una adaptación. Haynes et al. (1978) y O’Hara et al. (1985) informan de una asociación de la satisfacción con respecto a la jubilación y del status financiero con la longevidad. Además, la disponibilidad de  una red social se ve amenazada por una frecuencia en aumento de muertes entre parientes y amigos. Esto puede tener un efecto directo sobre la longevidad (Berkman & Syme, 1979; House et al., 1982), o uno indirecto. Levitt et al. (1985-86) y Chapman et al. (1986) muestran  que un apoyo social apropiado ejerce un efecto positivo sobre la salud pues atenúa las tensiones y conlleva un estilo de vida sano.

Este trabajo investiga la base empírica de una asociación directa y positiva entre la felicidad en la vejez y el tiempo de vida restante.

Además de una breve revisión de la bibliografía disponible, se usan datos del Estudio Longitudinal Holandés entre los Mayores para estudiar esta hipotética asociación.

Investigación previa sobre la satisfacción por la vida y el tiempo de supervivencia:

Resultados:

En el contexto más general del estudio de los indicadores de supervivencia en los mayores, Bond (1983), Botwinick (1978), Kaplan & Camacho (1983), Lehr & Schmitz-Scherzer (1974), Lehr et al. (1987), Mossey & Shapiro (1982), Palmore (1974), Palmore & Cleveland (1976), y Zuckerman (1984) han presentado algunas pruebas en relación con la asociación entre la satisfacción y la supervivencia. En estos estudios se entrevistó a personas mayores con respecto a una serie de aspectos, entre otros, la satisfacción vital. Muchos de estos estudios incluían un examen físico. El status vital de los entrevistados se determinó por un período de un año a varias décadas posteriormente. Esto permitió una comparación de la supervivencia o del tiempo de supervivencia con las características determinadas en la línea de referencia. Una de las cuestiones consideradas fue si inicialmente las personas felices habían sobrevivido más que las personas inicialmente infelices.

Podemos encontrar alguna prueba de que las personas felices pueden llegar a vivir más tiempo. De siete de los estudios mencionados se deduce una asociación positiva de la satisfacción inicial y la supervivencia posterior. Sin embargo, las asociaciones no son sólidas y los hallazgos no son siempre consistentes. En un estudio no se halló asociación alguna (Palmore & Cleveland, 1976). Las incoherencias se encuentran principalmente en las diferencias de sexo. Mientras que Lehr et al. (1987) sólo pudieron demostrar una asociación entre la satisfacción vital y la supervivencia en los hombres, Palmore (1974) encuentra dicha asociación sólo en las mujeres.

De las asociaciones univariantes entre la felicidad y la supervivencia, no se pueden sacar conclusiones finales sin ajustar otros factores que posiblemente estén relacionados tanto con la satisfacción como con la supervivencia. La satisfacción puede reflejar condiciones que tienen una influencia más directa sobre la supervivencia, tales como la salud, el status económico y los planes para la vida. Por ejemplo, un buen estado físico puede provocar que se observe una mayor satisfacción en la línea de referencia. Una actitud transigente hacia la vejez con sus frecuentes achaques, o incluso una percepción positiva de la vejez y de la vida en general pueden ser mecanismos subyacentes. Así, la satisfacción observada puede estar estadísticamente asociada a una mayor supervivencia sin ser su causa. La verdadera causa es la buena salud.

En la mayoría de los estudios donde se realizan análisis multivariantes, la asociación entre la satisfacción y la supervivencia parece que se vuelve altamente insignificante (Botwinick et al., 1978; Mossey & Shapiro, 1982; Kaplan & Camacho, 1983). Estos estudios midieron la felicidad por medio de autoevaluaciones. Sin embargo, en los estudios donde la felicidad se mide mediante la evaluación del entrevistador, la asociación se mantiene significativa después de controlar otras variables (Zuckerman et al. 1984, Palmore 1974).

Diferencias metodológicas

Las incoherencias en los resultados citados pueden derivarse de diferencias en el diseño del estudio. Los siguientes aspectos metodológicos son relevantes. Primero: los grupos no son similares. Un grupo está formado por alemanes del oeste (Lehr & Schmitz-Scherzer, 1974; Lehr et al., 1987); otro, por canadienses (Mossey & Shapiro, 1982); los otros cinco, por estadounidenses. No todos los estudios se sirven de muestras representativas. Tres muestras son más o menos miembros sanos de la élite (Palmore, 1974; Palmore & Cleveland, 1976; Lehr & Schmitz-Scherzer, 1974; Lehr et al., 1987; Botwinick et al., 1978); una muestra es un grupo económicamente humilde (Zuck­erman et al., 1984).

Segundo: la definición operativa de “supervivencia” cambia entre los estudios. En la mayoría de ellos, se concibe la supervivencia como una variable dicotómica: vivo o muerto hasta el final del seguimiento (Lehr & Schmitz-Scherzer, 1974; Lehr et al., 1987; Botwinick et al., 1978; Mossey & Shapiro, 1982; Kaplan & Camacho, 1983; Zuckerman et al., 1984). No sólo pueden los resultados de estos estudios depender de la longitud del seguimiento; también se omite información importante, esto es, el tiempo exacto de supervivencia. Idealmente, el investigador esperaría hasta que todos los miembros de la muestra hubieran muerto y determinaría con posterioridad el tiempo exacto de supervivencia. Dos de los estudios citados siguen en parte este planteamiento, pero sólo incluyendo los fallecidos en sus muestras de estudio (Palmore & Clevel­and, 1976; Bond, 1983). No obstante, Palmore & Cleveland no hallan ninguna asociación entre la satisfacción y el tiempo de supervivencia. Esto puede deberse a su enfoque analítico, que difiere de todos los demás estudios, incluído el estudio anterior de la misma muestra (Palmore, 1974). De un modo algo contra-intuitivo, eligieron la satisfacción vital como la variable dependiente, y la “distancia hasta la muerte” controlada en la edad como la variable independiente. Un término medio entre estas definiciones de supervivencia es determinar el tiempo exacto de supervivencia de aquéllos que han fallecido y deducir la esperanza de vida restante de aquéllos que sobrevivieron hasta el final del seguimiento (Palmore, 1974).

Tercero: la medición de la satisfacción vital difiere considerablemente entre los estudios. Dos estudios utilizan el “Índice de Satisfacción Vital” de Neugarten (Mossey & Shapiro, 1982; Zuckerman et al., 1984). La “Escala de Equilibrio del Afecto” de Bradburn es utilizada por Kaplan & Camacho (1983); y la “Escala en escalera” la usan Botwinick et al. (1978). Tres estudios emplean escalas “caseras” de satisfacción (Palmore, 1974; Palmore & Cleveland, 1976; Lehr & Schmitz-Scherzer, 1974; Lehr et al., 1987; Zuckerman et al., 1984). En dos estudios se realizó una evaluación por parte del entrevistador además de auto-informes por parte de los sujetos (Palmore, 1974; Palmore & Cleveland, 1976; Zuckerman et al., 1984). Se ha demostrado que las evaluaciones del entrevistador miden frecuentemente otras dimensiones además de la satisfacción per se (Veenhoven, 1984). Dos investigadores incluyen  mediciones de la satisfacción en aspectos separados de la vida, como el trabajo y las relaciones familiares (Palmore, 1974; Lehr et al., 1987). Particularmente con respecto a estas mediciones “parciales” de la satisfacción, los resultados relacionados con el sexo presentados por ambos autores son contradictorios.

Así, a pesar de las diferencias metodológicas indicadas, disponemos de algunas pruebas empíricas que pueden usarse como punto de partida para un estudio más detallado de la relación entre la satisfacción vital y el tiempo de supervivencia.

2. Material y métodos

Dado que las anteriores diferencias metodológicas pueden -en cierta forma- ser la causa de resultados incoherentes en la bibliografía, es importante elegir un diseño óptimo de estudio. El mejor diseño debería combinar, al menos, los siguientes elementos:

A.     Una muestra representativa

B.     Un seguimiento de tal longitud que prácticamente todos los entrevistados hayan muerto y su tiempo exacto de supervivencia pueda determinarse

C.     La disponibilidad de los determinantes potenciales de la longevidad que no sean la satisfacción, particularmente los relacionados con la salud

D.     La medición de la satisfacción por medio de auto-informes de los entrevistados.

Esta información está disponible en la Estudio Longitudinal Holandés entre las personas mayores (Beek & van Zonneveld, 1976; Deeg et al., 1985; Deeg & van Zonneveld, 1987).

La muestra del estudio incluía inicialmente 3.149 personas de 65 años y más. La muestra está estratificada de tal modo que las categorías de edad 65-69, 70-74, 75-79 y 80 y más incluían igual número de hombres y  mujeres. Cada categoría de edad-sexo puede considerarse representativa de Holanda. Los sujetos ancianos fueron examinados por sus propios médicos. El análisis de la línea de referencia tuvo lugar entre 1955 y 1957 y ha sido detallado por Van Zonneveld (1961). Se recogieron más de 200 puntos sobre los siguientes aspectos:

Ø      Estado de salud, determinado por el historial médico, un examen clínico y una prueba de memoria

Ø      Salud subjetiva (es decir, determinada por el propio sujeto)

Ø      Uso de la atención médica

Ø      Actividades cotidianas

Ø      Características psicosociales, incluída la satisfacción

Ø      Características socioeconómicas y demográficas

En 1983 se realizó un esfuerzo para determinar si los sujetos iniciales estaban aún vivos o cuándo habían fallecido. Se pudo recopilar información sobre 2.645 personas (84%) [1] . Para cada una de estas personas, se calcula la Probabilidad Real de Fallecimiento (PRF). La PRF se basa en las tablas de vida de la población e indica para cada sujeto cuánto ha vivido en relación con sus análogos de la misma edad y sexo en la población total. Así, se obtiene una medición individualizada del tiempo de supervivencia que hace comparables a todos los sujetos de la muestra sin tener en consideración la edad ni el sexo. Para aquellos sujetos aún vivos en 1983, se calcula la probabilidad de morir (vid. apéndice). Los valores posibles de la PRF están entre 0 y 1. El valor de la PRF de un individuo es 0’7, si –en el momento de su muerte-, el 70% de su grupo está aún vivo. El logaritmo de la PRF está distribuido de un modo aproximadamente normal, lo cual lo hace apropiado como la variable dependiente en el análisis de regresión.

Los datos disponibles contienen once preguntas con respecto a la satisfacción (cuadro 1). Cubren la salud, la posición social y las relaciones familiares. Dos preguntas atañen a la satisfacción vital. Puede que las once preguntas no sean las operacionalizaciones más adecuadas de la felicidad. Desde el comienzo de este estudio, se han desarrollado en varios lugares varias escalas de satisfacción aceptables. No obstante, las preguntas disponibles pueden considerarse indicativas de aspectos de la felicidad.

Cuadro 1    Preguntas sobre la satisfacción en la entrevista de línea de referencia del Estudio Longitudinal Holandés  entre las personas mayores. 

3. Resultados

     El análisis del componente principal confirma que las once variables reflejan la satisfacción con respecto a cuatro aspectos diferentes: salud, relaciones familiares, posición social y la vida en su conjunto. En los hombres, la satisfacción con la salud se relaciona de algún modo con la satisfacción respecto a su posición social actual (excluyendo la satisfacción por los ingresos). En las mujeres, por el contrario, la satisfacción con la salud se relaciona con la satisfacción respecto a las relaciones familiares y la vida retrospectivamente (Las mujeres solteras se ajustan bastante a la pauta masculina).

La asociación de la satisfacción con la salud física se evalúa determinando las correlaciones con la evaluación global de la salud del médico examinador, variable ésta que resultó ser el indicador más potente de la longevidad en este estudio (Deeg et al., 1985). Esta salud llamada objetiva se relaciona principalmente con la satisfacción por la salud (coeficientes de correlación entre +.20 y +.40), especialmente en los hombres. Por lo demás, la salud objetiva muestra una apreciable asociación sólo con la satisfacción por la vida en su conjunto (coeficiente de correlación de aproximadamente +.15).

¿Viven más las personas felices?

Para una primera impresión de una posible relación directa con el tiempo de supervivencia, se calculan las correlaciones de orden-cero entre la satisfacción referida en 1955-’57 y la posterior Probabilidad Real de Fallecimiento (cuadro 2, columna de la izquierda). Estas correlaciones son modestas en tamaño. Las más prominentes son las asociaciones de la insatisfacción por la salud (artículos 1 y 2) y una PRF más alta. La insatisfacción por los ingresos (artículo 3), la insatisfacción por los contactos con los hijos (artículo 9) y una pérdida subjetiva del valor de la vida (artículo 10) son también indicadores de un tiempo de supervivencia relativamente corto. La evaluación retrospectiva de la vida (artículo 11) y la aceptación de la posición social de una persona mayor (artículos 4, 5 y 6), no obstante, no están significativamente asociadas con la PRF. Consideradas en conjunto, estas variables de satisfacción explican el 8’1 % de la varianza en la PRF, indicando que la satisfacción parece ser de algún modo favorable para la longevidad.

Las correlaciones univariantes, sin embargo, pueden representar relaciones falsas. Para determinar posibles falsedades de las relaciones halladas anteriormente, se averigua cuánta varianza se explica en un modelo de regresión con todos los indicadores independientes de la PRF distintos de las variables de satisfacción; este porcentaje de varianza se compara con el explicado después de que las once variables de satisfacción se añadan paso a paso al modelo de regresión (cuadro 3, 1ª fila). Este procedimiento permite controlar el efecto de otras variables, especialmente de salud. En estos modelos de regresión, de cada variable independiente se incluyen el término lineal y el cuadrático para permitir posibles relaciones no lineales.

Cuadro 2. Coeficientes de correlación de Pearson de las variables de satisfacción con la Probabilidad Real de Fallecimiento: muestra total y submuestras. Estudio Longitudinal Holandés entre los Mayores.

Cuadro 3. Porcentaje de varianza explicada en la Probabilidad Real de Fallecimiento (PRF).

En el primer modelo de regresión, se explica un total del 19’1 % de la varianza. El indicador independiente más potente de la PRF es la salud objetiva. Los síntomas de enfermedades, especialmente cardíacas, tienen capacidades predictivas importantes: la respiración entrecortada, una alta proporción de sedimentación de eritrocitos, las anomalías cardíacas y de los grandes vasos sanguíneos, el soplo cardíaco sistólico y una pobre actuación en una prueba memorística. Otros indicadores de enfermedad con efectos independientes son: incapacidad de actividades instrumentales de la vida diaria, la inactividad laboral, el contacto regular con el médico de cabecera y la utilización de la atención sanitaria debido al cáncer.

Cuadro 4. Coeficientes* normalizados de regresión de aquellas variables de satisfacción con efectos independientes significativos sobre la Probabilidad Real de Fallecimiento (PRF) en un modelo de regresión escalonado a largo plazo que controla otros indicadores de la PRF: muestra total y muestras. Estudio Longitudinal Holandés entre los Mayores.

En el segundo modelo de regresión, la varianza total explicada es el 21’4 %; las variables de satisfacción son responsables de un incremento del 1’4 % de la varianza explicada. Este 1’4 % debería intepretarse como un efecto mínimo de la satisfacción sobre el tiempo de supervivencia. El verdadero efecto podría ser mayor, si la satisfacción tuviera un efecto a través de las variables introducidas primeramente en el modelo. En el procedimiento seguido, no es perceptible tal efecto potencial. Puede deducirse que las once variables de satisfacción estudiadas explican el 8’1 % como máximo, y el 1’4 % como mínimo en la varianza del tiempo de supervivencia.

El impacto del procedimiento estadístico de control de las variables de salud no es el mismo para cada una de las once variables de satisfacción. Los coeficientes normalizados de regresión (cuadro 4, columna 1) son, por supuesto, más pequeños que los coeficientes de correlación de orden-cero y, por ende, significativos con menos frecuencia. Además, comparado con los coeficientes de las otras variables, el descenso es más acusado en la satisfacción por la salud, aunque los coeficientes siguen siendo significativos. Aparentemente, la satisfacción por la vida tiene sólo un pequeño efecto independiente sobre el tiempo de supervivencia en un modelo que incluya indicadores de salud real. El efecto de la satisfacción por los ingresos y el valor subjetivo de la vida actual se ven menos afectados por el procedimiento controlador. El efecto de la satisfacción por los contactos con los hijos se mantiene insignificante. Es curioso cómo se revela ahora un pequeño efecto independiente de la vida retrospectivamente.

En síntesis, se ha demostrado que, como mínimo, la satisfacción por la vida en general así como la satisfacción por la salud y los ingresos tienen efectos independientes sobre el tiempo de supervivencia. La magnitud de estos efectos se ilustra mediante el ejemplo de un hombre, examinado en 1956 a la edad de 70 años, y que demostró tener una salud “media” mientras que su satisfacción por los ingresos y por el envejecimiento son una desviación estándar por encima de la media. Si tuviera también un nivel “medio” de satisfacción, cabría esperar que viviese 10 años y 7 meses después de la línea de referencia. Su excesivo nivel de satisfacción se traduce en una ganancia de 10 meses (95% de intervalo de confianza: {5,16}) debido a su satisfacción por el envejecimiento, y también de 10 meses (95% de intervalo de confianza: {4,15}) debido a su satisfacción por los ingresos.

¿Difiere la relación de la satisfacción con el tiempo de supervivencia según el sexo, la edad y el estado civil?

El efecto de la satisfacción sobre el tiempo de supervivencia no tiene la misma fuerza entre las submuestras clasificadas según la edad y el sexo, y el estado civil y el sexo. La varianza porcentual explicada (cuadro 2, fila inferior) parece ser mayor entre los hombres que entre las mujeres, y mayor entre los individuos casados que entre los viudos. La varianza explicada en los solteros puede ser artificialmente alta, debido a pequeñas fluctuaciones de la muestra. Obsérvese que la varianza explicada es pequeñísima en las viudas. La edad en la línea de referencia no parece afectar la asociación de la satisfacción y el tiempo de supervivencia.

En todas las submuestras, la satisfacción por la salud parece tener la asociación más fuerte con la PRF. Especialmente en los hombres no casados (= nunca casados y viudos), la insatisfacción por la salud tiene un efecto adverso sobre el tiempo de supervivencia. La evaluación de los ingresos está asociada al tiempo de supervivencia principalmente en los hombres; la evaluación de la jubilación y del ser denominado “mayor” tienen sus efectos principalmente en los recién jubilados (edades 65-74) y los casados. La satisfacción por las relaciones familiares parece tener cierto impacto sólo en los individuos casados; para los hombres, la relación con sus esposas parece más importante, mientras que los contactos con sus hijos parecen ser más importantes para las mujeres. El valor subjetivo de la vida actual está asociado al tiempo de supervivencia en prácticamente todas las muestras (excepción: los nunca casados), particularmente en los hombres.

De nuevo, las relaciones falsas pueden invalidar las afirmaciones previas. Por lo tanto, dentro de cada submuestra, el tamaño del efecto independiente mínimo de las variables de satisfacción se determina después de controlar otros indicadores del tiempo de supervivencia (cuadro 4). Los coeficientes normalizados de regresión permanecen significativos más frecuentemente en hombres que en mujeres; en las viudas, no se observa ningún efecto independiente de la satisfacción. Además, los aspectos de la vida con los que se relaciona la satisfacción son diferentes para hombres y mujeres. En los hombres, la insatisfacción peligrosa para la vida se relaciona principalmente con los aspectos físicos y materiales, mientras que la insatisfacción por la vida atañe a la vida de cada día. Los pocos ámbitos respecto a los que la insatisfacción es peligrosa para la vida en las mujeres son las relaciones familiares y la vida en retrospectiva.

Una comparación de estos resultados con la bibliografía muestra también en las mujeres de la Alemania Occidental una ausencia de efectos claros de la satisfacción sobre la supervivencia (Lehr et al. 1987). Esto es notable en tanto que muchos estudios han demostrado altas puntuaciones en mujeres, y particularmente en las viudas, en escalas de quejas (psicosomáticas) en comparación con los hombres. Informes previos del presente estudio (van Zonneveld, 1961) revelan resultados similares respecto a muchas quejas propias así como hallazgos del examen físico. Sin embargo, las puntuaciones de las mujeres en las once variables actualmente estudiadas no son significativamente diferentes de las de los hombres. Se ha señalado anteriormente que la salud objetiva está más directamente relacionada con la satisfacción en los hombres que en las mujeres. Esto podría indicar que las mujeres están más capacitadas que los hombres para aceptar los achaques que acompañan a la vejez: parecen tener más “aguante” que los hombres (Cohen & Brody, 1981). La amenaza a la vida que subyace en los achaques femeninos –más frecuentes que en los hombres- podría reducirse por su mayores capacidades de aguante. Ya que la satisfacción por las relaciones familiares (en particular con los hijos) se ha demostrado que es un indicador del tiempo de supervivencia en las mujeres, la red social dentro de la familia podría ser un factor crítico respecto a sus capacidades de aguante (Chapman et al., 1986; Levitt et al., 1986).

4. Conclusión

Una vida feliz favorece la longevidad hasta cierto punto. Las once variables de satisfacción estudiadas explican entre el 1’4 % y el 8’1% de la varianza en el tiempo de supervivencia. El efecto más notable sobre la longevidad se observa en la satisfacción por la salud y el envejecimiento, la evaluación de los ingresos y el valor subjetivo de la vida en la vejez. Los efectos descritos son más fuertes para los hombres que para las mujeres. La magnitud del efecto se ilustra en el caso imaginario de un hombre de 70 años de salud media y con un nivel de satisfacción de una desviación estándar por encima de la media. Su ganancia de tiempo de vida prevista alrededor y por encima de la esperanza de vida de su población base de 10 años y 7 meses, es de un año y 8 meses.

Dorly J.H. Deeg and Robert J. van Zonneveld.

Traducción realizada por Eloy Jiménez y Jiménez.

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Acerca de Mariana Sanchi

Nací en "Adelia Maria" (un pueblo situado al sur de la provincia de Córdoba); en el frío atardecer de un 10 de Mayo de 1988. Soy Acompañante Terapéutico (esp. en discapacidad) y Lic. en Psicopedagogía (con orientación salubrista). En el transcurso de mi formación personal y profesional en la U.N.R.C, conocí a este gran grupo de trabajo, con el cual crezco cada día un poco mas. Espero poder compartir junto a ustedes, el hermoso camino del Transcurrir de la VIDA y transitar senderos virtuales cercanos.
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Una respuesta a ¿ALARGA LA VIDA LA FELICIDAD? La predicción de longevidad en los mayores…

  1. Mariana Sanchi dijo:

    En el encuentro fructífero y constructivo que llevamos a cabo el día de hoy en el hotel Menossi, con los alumnos del PEAM, del taller de Italiano I, hablamos sobre este tema y nos pregustamos: ¿alguien tiene una vara para medir la felicidad? … la felicidad, ¿son momentos, son estados de animo? … creemos que NO todos sentimos felicidad por las mismas cosas. Descubrimos que para algunos la felicidad es muy fácil de encontrar, también nos preguntamos si se puede encontrar la felicidad en momentos de desolación, o de soledad, angustia… la felicidad esta en encontrar al otro, este en re encontrarme??. Les agradecemos de corazón a todos los alumnos y alumnas que participaron de manera tan activa y afectiva de este encuentro.