Suspendidos en el tiempo

(Tribus del Omo, Etiopía)

Quince tribus etíopes viven a la vera del río Omo, en un valle rodeado por montañas al que no llegaron los colonizadores blancos y donde mantienen su cultura y sus ritos milenarios. 

      

Etiopía

De Wikipedia

Etiopía, oficialmente la República Democrática Federal de Etiopía (amárico: ?????, Ityop’iya), antiguamente conocida como Abisinia o Alta Æthiopía, es un país situado en el Cuerno de África. Es el tercer país más poblado de África después de Nigeria y Egipto. Limita al norte con Eritrea, al noreste con Yibuti, al este con Somalia, al sur con Kenia y al oeste con Sudán y Sudán del Sur.

Único entre los países africanos, Etiopía nunca ha sido colonizada, manteniendo su independencia durante toda la Repartición de África, excepto por un periodo de cinco años (1936-1941), cuando estuvo bajo la ocupación italiana. Es también la segunda nación más antigua del mundo en adoptar el cristianismo como religión oficial después de Armenia, sin embargo fue el primer reino en adoptar el cristianismo, siendo una monarquía de origen Israelí. Además, Etiopía fue miembro de la Sociedad de Naciones, firmó la Declaración de las Naciones Unidas en 1942, fundó la sede de la ONU en África, fue uno de los 51 miembros originales de las Naciones Unidas y es uno de los miembros fundadores de la antigua OUA y actual UA. Su capital y ciudad más grande y poblada es Adís Abeba.

El nombre Etiopía se deriva del griego ???????? Æthiopia, proveniente a su vez de ?????? Æthiops ‘etíope’ que en griego significaría de cara quemada (???- quemada ?? faz). No obstante, antiguas fuentes etíopes afirman que el nombre deriva de “‘Ityopp’is” (quien fue hijo del bíblico Cush, así mismo fue hermano de Nimrod, sobrino de Mizraím, Fut y Canaán, y bisnieto de Noé) fundador legendario de la ciudad de Axum.

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Ethiopie 

Para los más jóvenes, pintarse el cuerpo es una manera de coquetear, seducir y celebrar; pero también es un orgullo.

Pocos pobladores del valle del río Omo conocen el significado de la palabra “represa”, pero la mayoría intuye que no se trata de algo bueno para ellos. Para estas quince tribus que viven al sur de Etiopía, el río es prácticamente sagrado: les asegura suelos fértiles para el maíz y abundante agua para las vacas y las cabras. Por eso, celebran ritos para ahuyentar a los cocodrilos y para invocar la lluvia. La construcción de la represa que encargó el gobierno etíope es un avance para el país, que necesita modernización; pero para las tribus del Omo es una amenaza a su estilo de vida, ya que alterará los ciclos naturales del río y, por ende, la producción agrícola ganadera.

Los 200.000 pobladores que viven a la vera del río Omo cuidan del ganado con especial dedicación, porque es sinónimo de prestigio, funciona como moneda de cambio e incluso constituye la dote que los novios deben ofrecer antes de casarse. “En las familias numerosas, los más jóvenes no disponen de esa dote y tienen que arreglárselas para contraer matrimonio: roban ganado y trafican con marfil o con alcohol. Cualquier cosa vale para tener vacas y poder casarse”, cuenta el fotógrafo alemán Hans Silvester , que viajó al valle para dejar un testimonio visual de la vida de algunas de estas tribus nómades y seminómadas que aún resisten el avance de la cultura occidental en África.

“Quise salvar la mayor parte de este arte vivo, que es cambiante y está sujeto a infinitas variaciones, y cuyos elementos constitutivos forman un eslabón entre el hombre y la naturaleza –explicó Silvester-. Ellos son guardianes de nuestro patrimonio común”. Las tribus del Omo atraen a turistas y viajeros por tratarse de una de las pocas poblaciones que mantienen casi intactas su cultura y sus tradiciones. Por un lado Etiopía es el único país africano que no fue colonizado por los europeos; por el otro, las tribus del Omo están naturalmente aisladas por un cordón de montañas y una gran sabana.

Los pobladores mantienen distintos ritos y celebraciones multitudinarias, plagadas de música y color: “Aunque lo que distingue a estas tribus no es fácil de reconocer, no todos los grupos son iguales. A mi me ha costado tres años y nueve viajes aprender a distinguirlos. Un hombre de la tribu surma y uno de la tribu hamer se reconoce por su peinado especial: un puñado de pelo untado de barro y, a menudo, adornado con plumas. Sin embargo, la gran diferencia está en los dialectos, que persisten pese a los esfuerzos por introducir el amárico, la lengua oficial de Etiopía”.

Las mujeres y los varones suelen teñirse el pelo con tinturas naturales y adornarse con flores, apliques de piedras y plumas de avestruz. También es frecuente ver platos labiales y aros de gran tamaño en las orejas.

Lo que más le impactó a Silvester es algo común a todas las tribus del Omo: la pasión por la vestimenta y la ornamentación, un arte que han perfeccionado a lo largo de las generaciones. Los sedimentos de rocas y cenizas de diferentes colores, producto de erupciones volcánicas, sirven como pinturas que los pobladores usan para decorar sus rostros y cuerpos. Dibujan figuras exóticas con hojas y ramas, e incluso con las uñas, a gran velocidad y con destreza y una creatividad asombrosas.

Los rostros pintados, los cuerpos escarificados, las joyas, los peinados, las sabias mezclas devegetales y plumas solo son apreciados por la mirada de los demás, aunque desde hace unos años ellos tienen espejos de bolsillo.

Las pinturas que diseñan son muy coloridas y están llenas de detalles, además de que los pobladores del Omo tienen una gran habilidad para imitar las pieles de los animales de la región, como la cebra o el leopardo.

Para los más jóvenes, pintarse el cuerpo es una manera de coquetear, de seducir y de celebrar; pero también es un orgullo. Usan una técnica similar al tatuaje, la escarificación, que consiste en cortes superficiales en la piel que dejan cicatrices que se consideran un símbolo de belleza, elegancia y fortaleza.

“Curiosamente –explica el fotógrafo- para ellos, su imagen es algo abstracto. Los rostros pintados, los cuerpos escarificados, las joyas, los peinados, sólo son apreciados por la mirada de los demás, aunque desde hace unos años ellos tienen espejos de bolsillo. Lo único que cuenta es la reacción del amigo o del vecino ante sus decoraciones corporales”.

El culto a los muertos es otro aspecto esencial de su cultura: “Tiene que pasar un año hasta que la comunidad decida que el muerto está realmente muerto; pero hasta entonces su espíritu vaga”. Esta cosmovisión tan extraña para el mundo occidental, se ha mantenido durante miles de generaciones.

En esa magia del tiempo suspendido, y en ese espíritu casi ajeno a las transformaciones mundiales, residen el encanto y la fortaleza de las tribus del Omo. Hoy deberán resolver como incorporarse a un mundo que avanza, sin perder su patrimonio cultural.

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Fuentes:

Etiopia: en Wikipedia

Suspendidos en el tiempo: Editorial ” Vivi Sophia” (oct.2010)

Fotos: de Hans Silvester (por Internet)

 

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María Cecilia Fourcade Galtier

Acerca de María Cecilia Fourcade Galtier

Nací un 7 de junio de 1959, en Río Cuarto, Córdoba; en la cuna de una familia numerosa; descendiente de franceses e italianos, Católicos, con una muy buena educación, costumbres y tradiciones familiares. Mamá de Santiago y Eloy. La música es mi motor. Desde muy niña, me gustó cantar, integrando varios coros de esta ciudad, haciéndolo hasta la actualidad. A los cincuenta años, me dedico a disfrutar de la vida, aplicando la experiencia del pasado, y haciendo las cosas que me apasionan; las que hoy comparto con todos Uds.-
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2 respuestas a Suspendidos en el tiempo

  1. mariaramirez dijo:

    muy bueno el articulo , interesante ,instructivo

  2. Juan Carlos URBANO dijo:

    Menos mal que la globalización no ha interferido en la persona generosa y amplia que se tomó la tarea de rastrear información, editarla, corregirla y ponerla a disposición de todos quienes quieran acceder a la información.
    Un modo magnífico de demostrarles a los incautos que piensan que la web solo sirve para corromper y prostituir.
    En nombre de la comunidad global, muchas gracias!!