Rascarse el ombligo

“Quizás deba hacer terapia por esta cuestión de que pertenecemos a la generación que tenía un mandato prolijo: debíamos ser, y así lo intentamos, las mejores hijas, las mejores esposas – amantes, las mejores madres, las mejores profesionales, etc.

                                                             

 

 

 

Y ahora que ya hice todas esas cosas lo mejor que pude, no siempre tengo ganas de cuidar nietos, ni de escuchar los problemas de los demás y me gusta estar sola, mirar películas y rascarme el ombligo.   

Ya demostré, acabadamente, quien soy como persona. Lo que me queda de vida, intento que sea mío, disfrutándolo con lo que me venga en ganas: viajando, comprando, tomando café con una amiga, haciendo lo que me plazca, así sea estar sin hacer nada una semana, ¿se entiende?                             Me he dado cuenta de que por más que los demás nos amen mucho y seamos importantes para ellos, todos seguirán viviendo cuando no estemos.

Por eso ya es tiempo de NUESTRO tiempo y de dejar de rendir examen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba. No pienso dar más examen de nada, eso incluye a mi familia también. Nosotras ya estudiamos, criamos hijos, trabajamos, cuidamos padres, estuvimos presentes cada vez que alguien nos necesitó…¿acaso después nos van a hacer un monumento donde diga: “a una luchadora, un ser ejemplar y virtuoso”? Y si de casualidad lo hacen, ¡¡estaremos bajo tierra!!!.

 

Somos una generación que rompió estereotipos: allanamos el camino a los que vinieron después. Por librar tantas batallas en soledad hemos sufrido tanto cada una de nosotras, por distintas razones, por eso ya es hora de que empecemos a relajarnos y a putear más, cuando tengamos ganas.

¡No saben lo bien que se siente puteando!!!!!!! ¿Tendré que invertir en la terapia por sentir esto? ¿Vale hacerlo?  Creo que mejor y más barato, es seguir puteando.

Muchas veces me planteo qué rápido pasó la vida, distraída como estaba, haciendo mil cosas. También me pregunto ¿cuánto nos queda de vida, amigas? No lo sabemos, por suerte nadie lo sabe, sólo nuestro divino Hacedor conoce nuestro destino.

 

¿Algo cambiará en quienes nos quieren, cuando nos vayamos? No. La vida seguirá igual en nuestra ausencia y de última dirán: la vieja estaba un poco loca el último tiempo. Pero nosotras felices igual ……. porque ya no escucharemos…

       Mis queridas cuídense, no se repriman, aprendan a decir NO cuando quieran decir NO. Si es necesario, y siempre para bien de nuestra salud mental, aprendan a mandar a la mierda a la gente que no sirve para nada (eso sí, con elegancia es mejor).

 

Ya es hora de discernir a quien le hace bien mi amistad, mi cariño, mi compañía, y quien me busca sólo para llenar su aburrimiento o descargar su neurosis.

La vida está llena de gente egoísta que sólo se satisface a sí misma usando a los demás de distintas maneras y para diferentes propósitos.

Huyamos de esos vampiros que nos chupan la energía para seguir subsistiendo y juntémonos, cada vez que podamos, con aquellos seres que nos hacen reír.Practiquemos nuestra merecida libertad, ya sea quedándonos en la cama todo un día, viendo por TV lo que se nos ocurra o leyendo revistas de chismes.

Qué placer caminar sin apuro ni rumbo fijo y detenernos en cualquier lugar que nos llame la atención.

Por favor visitemos más seguido a las amigas positivas, vayamos a lugares nuevos, escuchemos más música, animémonos a pintar, a hacer manualidades, canto, salsa, idiomas, jardinería… ¡lo que más nos guste!! Todo sirve y es válido para hacernos sentir bien.

 

Lo que nos quede de vida, que transcurra viviéndola cada día como queremos y en plenitud.

 

¡¡Y no se olviden queridas de rascarse el ombligo!! ”

 

 

 De autora desconocida

Atención de mi amiga María Cristina de Amigo

(la que se va a sorprender gratamente, estoy segura,  cuando vea esto publicado)

                                                                                                                                                                     de lo que opina esta autora ?

 

 

 

 

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Acerca de Yolanda López

Llegué a este mundo, un día de primavera, hace un poco más de 50 años. La vida me llevó, siendo jovencita, a la ciudad de La Plata (Bs. As.) donde conocí al papá de mis cinco hermosos hijos. Tres de ellos nacieron en esa linda ciudad de las diagonales. Los otros dos son riocuartenses, como yo. Cursé estudios universitarios y tuve, siempre, una especial vocación por la docencia, por el aprendizaje de idiomas y por realizar tareas en equipo, compartiendo con otros. Quizás, el hecho de haber practicado, desde niña, deportes en equipo como volei y atletismo (la carrera de posta de 4 por 4 en la que 4 atletas se pasan la posta cada 100 m era la que definía resultados en los campeonatos) hizo que siempre busque hacer cosas “con los demás”. Soy abuela de una princesita de 3 años y de 2 príncipes de 1 año y de 10 meses. Me gusta que me llamen Yoli. Apuesto siempre a la vida y, pase lo que pase, la familia es lo primero. Hace unos años, no satisfecha con mi estado civil, decidí cambiarlo. Y aquí estoy, diseñando, paso a paso, con la ayuda de mis seres queridos y de mi fe en Dios, un nuevo estilo de vida. No fue fácil pero reflexioné, tomé nota y a otra cosa. Queda mucho por andar y, sobre todo ¡Por aprender y compartir!
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Una respuesta a Rascarse el ombligo

  1. María Cristina Amigo dijo:

    ¡Yoli querida!!!!
    Totalmente sorprendida al ver tu publicación y tu agradecimiento. Me alegro que podamos compartir estas reflexiones que son de autor desconocido pero que cada una de nosotras “LAS MUJERES DE NUESTRA ÉPOCA” podríamos haberlas escrito ; es lo yo pienso y tal vez coincidas conmigo…
    Quiero decirte que sos una gran mujer, dulce, reflexiva, cariñosa, compañera, un “ser lleno de luz” que irradias a todas tus compañeras del Apostolado de la Oración. Es una bendición contar con una persona como vos : positiva, comprensiva, empática que nos regala encuentro tras encuentro “sonrisas cómplices” y una abrazo sincero que nos hace tanto bien.
    Me encantó leer tu historia de vida, creo te muestra tal cual te describo porque sos transparente.
    ¡Gracias por tu amistad!
    Dios te bendiga a vos y a los tuyos.
    Un beso.
    Cristina.