China Zorrilla – Reportaje

Sigo siendo una niña traviesa”

Con 89 años, China Zorrilla consigue que el público que colma el teatro aplauda de pie al finalizar la obra sin escenografía, los actores y el texto serán los responsables de un momento casi milagroso. Historias de una Actriz que logró hacer lo que más quería en la vida, actuar. Historias de una niña que promete seguir haciendo travesuras.

A continuación, te brindo un reportaje, realizado por Marité Iturriza,  y como bonus, al finalizar el reportaje, te regalo una Película de la Actriz,  para que lo disfrutes!!

“¿No te impresiona el silencio de esta casa?”, pregunta China Zorrilla, sentada en el living de su departamento en Buenos Aires. Es cierto, solo la respiración agitada de su perrita Flor acompaña las primeras palabras de una conversación que de a poco irá cargándose de anécdotas, fotos, cartas. Es casi medio día y afuera, seguramente la calle discurra entre motores y bocinazos. Acá, en el corazón de una de las manzanas más movidas de Barrio Norte, sólo se escucha la voz de China. Como en el Teatro del Globo, en la función de estreno de Las d’enfrente, una comedia costumbrista de Federico Mertens al que ocho actores dan vida con el texto en la mano.

 “Nunca dudé de lo que quería ser”

Si de algo está segura es de haberse dedicado a lo que sintió desde chica como la mejor manera de expresarse: la actuación. Concepción “China” Zorrilla, hija del escultor José Luis Zorrilla San Martín y nieta del escritor Juan Zorrilla de San Martín, inició su carrera artística en el teatro independiente de su país natal -Uruguay- , pero su vocación se puso de manifiesto mucho antes. Fue en los años de su infancia en la casa de su abuelo en Montevideo, donde vivía con sus padres, hermanas, tíos y primos, cuando empezó a salir a escena. No había cumpleaños, bautismo o casamiento que no la tuviera en el centro del enorme living, con el telón de fondo que desplegaba su mamá y un cartel anunciando el “Festival China” .

“Era la época en que las casas eran divertidas”, recuerda mientras muestra la foto que luce arriba del piano: las cinco hermanas posando de menor a mayor. “Me acuerdo que uno de mis tíos decía: ‘cuidado con los espectáculos de China, que va a terminar gustándole, va a querer ser actriz’, como si dijera: ‘va a querer ser prostituta’. Yo era lo que exactamente quería: ser actriz. Y tengo 89 años y me sigue divirtiendo cómo se reían anoche con la obra y estoy soñando que la próxima vez se rían igual. O sea que si no tengo otra diversión, no me casé, no tuve hijos, pero tengo eso que está siempre latente y me hace sentir joven… Porque el teatro te hace sentir joven”.

Tuvo una caída hace unos meses de la que salió casi indemne. Con la ayuda de su bastón, china luce una juventud rica en años bien vividos y en proyectos por venir. “yo creo que uno envejece el día que no tenés más proyectos”, afirma esta pariente del prócer uruguayo José Artigas y del poeta argentino Estanislao del Campo (autor del Fausto criollo).

 Una niña traviesa

Los años, precisamente, no apaciguaron ni su picardía infantil ni sus ocurrencias a la hora de conquistar a quien tiene enfrente. El año pasado, una sobrina suya de diez años le preguntó si conocía a la presidenta y China, sin dudarlo, le dijo que sí. “Nunca había hablado con ella y le quise hacer una broma. Para que me creyera, llamé por teléfono a la Casa Rosada y pedí hablar con Cristina y me atendió ella… ¿podés creerlo?”, comenta con risas. “No podía creerlo. Me dio mucha vergüenza y le conté la verdad: que me quería dar corte con una sobrina y que por eso la había llamado. A partir de ahí, empezó una amistad. Hace poco, con una amiga mía nos invitó a tomar el té en la Casa Rosada; ella nos sirvió el té”, cuenta China mientras promete seguir sorprendiéndonos con sus travesuras. Y aclara: “Soy artista. Hay un trato especial de mucha gente. Tú puedes ser la mejor médica del mundo, el mejor arquitecto del mundo, pero si la otra que viene contigo es un actriz, le dan bolilla a la actriz. No se cuál es el origen de eso. Tiene una cosa entre mágica y pecaminosa el ser actor”, asegura e inmediatamente recuerda la cara de pánico de las monjas españolas del colegio cuando se enteraron de su decisión de estudiar teatro. Y no sólo eso: de la vez que por estar representando La Celestina, le pidieron que devuelva la medalla de la Orden de María que le habían entregado. “Fui a hablar con la madre superiora para avisarle que íbamos a hacer la obra y ella acepta mi renuncia y yo le devuelvo la medalla. No pensaba que me la iba a pedir…Fue como un acto de la Edad Media. Bueno, después pasó el tiempo, cambió un poco el mundo, nos vinimos a trabajar a Buenos Aires con la compañía y un día me vienen a ver dos chicas, dos futuras monjas…¡Me la devolvían!”.

Por el contrario, sus familiares –a los que China define como “beatos de confesión diaria”- la acompañaron en su carrera desde el principio. “La gente nunca entendió que me hubieran apoyado tanto”, recuerda ahora.

De su infancia en la casa grande de su abuelo asegura que aprendió a darse cuenta de que cada persona es distinta. China repite una y otra vez lo feliz que fue todos esos años y la suerte que tuvo de vivir conscientemente esa felicidad. “Tengo suerte desde que nací y yo me daba cuenta de eso desde chiquita. Aprendí tantas cosas de lo que era vivir en paz… Todos miraban distintos en mi casa: uno era blanco (partido político históricamente ligado a los intereses del campo), el otro colorado (partido cercano a los grupos populares urbanos); uno de izquierda, el otro de la derecha. Todos discutían, ninguno se odiaba”.

 Misa de mañana, fútbol de tarde.

China es hincha de Nacional de Montevideo y de Boca. Cuando en 1971 se radicó en Argentina sintió la necesidad de tener una identidad futbolera y eligió a “la mitad más uno” por recomendación de un amigo. Desde chica iba con su papá y sus hermanas a la cancha. “Los domingo de mi infancia eran con misa a la mañana y fútbol por la tarde. Íbamos con las mejores pilchas y guantecitos blancos”, recuerda. “En Uruguay paso algo muy gracioso con el fútbol: los domingos va a la cancha la familia entera, así que cuando llegué acá, lo que más extrañaba era ir a ver fútbol”.

Sus incursiones futboleras la llevaron al Mundial de Italia en 1990, junto a Daniel Viglietti y Mario Benedetti, como representantes de la cultura Uruguaya. Ahora que ya no va a la bombonera, prende la tele, baja el volumen y mientras sigue las jugadas, escucha la transmisión de Víctor Hugo Morales por la radio. “Un buen partido trasmitido por él es como escuchar a Mozart…”.

La protagonista de Elsa y Fred, sorprendió por sus conocimientos deportivos cuando joven estuvo becada en Gran Bretaña. En medio de un partido, al que había sido invitada por un argentino, se paró en la platea y gritó: “¡ese hombre está en orsay!”, así con esa pronunciación. Quienes la acompañaban, no podían creer que una jovencita supiera qué era un off-side.

 Una optimista insensata

“Soy una persona con mucha suerte”, asegura. “No me casé, que no es una tragedia, pero es una cosa que yo quería mucho, igual que el teatro. Nosotras éramos cinco hermanas mujeres y todas teníamos nuestras muñecas y me acuerdo de esto: antes de acostarme tenía dos muñecas, las desvestía y le ponía un camisón, y de mañana, antes de ir al colegio, les volvía a poner la ropa y guardaba el camisón. En mi casa se reían. Mamá siempre decía: ‘ la primera que se va a llenar de hijos es China’, ¡y soy la única que no tuvo! Pero tengo el teatro y con 89 años, todavía estoy planeando obras. Yo tengo un optimismo insensato. Nunca me faltó trabajo”, dice China y recuerda el ofrecimiento que le hizo el director de cine Marcos Carnevale, para protagonizar Elsa y Fred. Ella tenía 82 años en ese momento. “Me acuerdo que le pregunté de quien iba a ser abuela. Cuando me respondió que iba a ser la protagonista, le dije que estaba loco…, me equivoqué”.

“Yo tuve suerte”, repite y agrega: “viajé, hago teatro hace sesenta años, vivo muy bien y ayudo a mucha gente a vivir muy bien. Si no tengo suerte, decime: ¿qué es la suerte?”.

El departamento de China mira al corazón de la manzana. Desde el balcón, donde está una de las esculturas en hierro de su padre, mira hacia el patio interior del edificio buscando el saludo cariñoso de sus pequeños vecinos de la planta baja que todavía no regresaron del colegio. Cuenta otra anécdota. Adentro, su amiga y asistente toma nota de los mensajes telefónicos de felicitaciones por el estreno de la obra. El living estalla de jarrones llenos de flores que anoche le regalaron sus amigos. Entre ellos, pudo verse en las primeras filas del teatro a Cecilia Milone, Amelita Baltar, Leonor Manso y Carlos Ulanovsky.

Es mediodía. Después de abrir el piano y tocar una hermosa melodía de Chopin, aclara a modo de despedida: ”Hoy quisiera recordarle a la gente algunas cosas. Que es tan difícil hacer teatro cómico como drama. A mi me gusta hacer lo más difícil, que es hacer reír sin la palabrota ni el doble sentido”.

Abajo la calle se prepara para la pausa del almuerzo. Frena el transporte escolar justo en la puerta de entrada. Un par de chicos bajan con las mochilas a cuestas. En unos minutos, desde el patio de la planta baja, seguramente se romperá el silencio con un “¡China! ¡China!, que anuncia la llegada de los amigos más pequeños del edificio.

                                                                                                                           

Elsa y Fred es una película argentina-española de género tragicomedia protagonizada por la actriz uruguaya –argentina China Zorrilla y el actor español Manuel Alexandre .

Fred o Alfredo un hombre formal descubre a través de Elsa , quien es una mitómana medio atolondrada que nunca es tarde para amar , ni para soñar, además de dejar de lado sus achaques. Después de un incidente cotidiano, los dos ancianos comienzan a conocerse y entre ellos nace un romance que ambos viven de una manera atrevida, tal se tratase de dos adolescentes haciendo travesuras viviendo o descubriendo el amor.

A continuación, les adjunto la película, dividida en (5) Partes, de manera que podrán disfrutarla completa.

Algunas sugerencias, para una mejor reproducción:

– Haz click en el Link de mas abajo (1parte, 2 parte, etc.) cuando finaliza la primera parte, retorna, con la flecha, que se encuentra en la barra superior, a la izq.; luego continuas con el siguiente Link, y así sucesivamente con cada parte.

– Al abrir la película, y si tu PC es un poco lenta, te recomiendo le pongas pausa (ll) y dejes que se cargue; y luego, inicias la reproducción; así de este modo la verás sin interrupciones.

– Para ver la pantalla completa, pon el cursor sobre la imagen, y le das click. Para volver a su tamaño normal, solo presiona la tecla Esc.

 

1 parte:  http://www.youtube.com/watch?v=gZFkyUfATlI

 2 parte: http://www.youtube.com/watch?v=ywYi6aniMdE

3 parte: http://www.youtube.com/watch?v=P_oAl-oEWEU

4 parte: http://www.youtube.com/watch?v=NZGXitP8ZzE 

5 parte:  http://www.youtube.com/watch?v=13vnGIugcWs

 

Hoja de Ruta

Uruguaya, soltera, 89 años. Participó en más de 30 películas y en innumerables obras de teatro.

Trabajó como directora, productora y adaptadora de teatro; como periodista en Europa para la BBC y para el diario uruguayo El País.

Por la zapatera prodigiosa, de Federido García Lorca, que dirigió a los 21 años, obtuvo una beca del British Council para estudiar teatro en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres.

En 1948 ingresó en el elenco de la Comedia Nacional del Uruguay, donde actuó como primera figura durante 10 años.

Vivió en Paris y asistió al curso de Estudios Superiores de Teatro, dictado en La soborna bajo la dirección de Henri Rolland, y a cursos particulares con Maurice Escande.

En 1960 fundó en Montevideo junto a Enrique Guarnero y Antonio Larreta, el Teatro de la Ciudad de Montevideo.

En 1964 viaja a Nueva York, donde vivió cuatro años trabajando como traductora, secretaria, dactilógrafa de una firma de productores teatrales de Broadway y profesora de francés en un colegio.

En 1971 se radica en Buenos Aires y comienza su carrera cinematográfica, participando en películas como El guapo del 900, Los gauchos judíos, La tregua, Esperando la carroza, Darse cuenta o Besos en la frente, Elsa y Fred, entre muchas otras.

Ciudadana Ilustre de la ciudad de Buenos Aires y también de Montevideo, recibió múltiples distinciones, entre las que se destacan el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de la Habana en 1984 (por Darse Cuenta), el Cóndor de Plata 2002 a la trayectoria cinematográfica, el premio a la Mejor Actriz en el Festival Internacional de Moscú (por Conversaciones con mamá), la Orden de Gabriela Mistral del gobierno de Chile y la Orden de Mayo argentina.

Tradujo y escribió canciones para varias comedias musicales, entre ellas Sugar y la mujer del año, con Susana Giménez y Ricardo Darín. En 2008, el gobierno de Francia le otorgó la Legión de Honor. El año pasado, recibió la mayor distinción que otorga el senado de la Nación Argentina: la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento.

La puesta en escena de las d’enfrente se generó en el marco del ciclo Teatralísimo 2010, que se realizó en la ciudad de Buenos Aires y que llevó la obra a diversos escenarios de la Capital. Este año, la obra dirigida por Santiago Doria volvió a estrenarse, esta vez en el Teatro del Globo.

 

Por Marité Iturriza – en Aquí Vivimos – Junio 2011

 

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María Cecilia Fourcade Galtier

Acerca de María Cecilia Fourcade Galtier

Nací un 7 de junio de 1959, en Río Cuarto, Córdoba; en la cuna de una familia numerosa; descendiente de franceses e italianos, Católicos, con una muy buena educación, costumbres y tradiciones familiares. Mamá de Santiago y Eloy. La música es mi motor. Desde muy niña, me gustó cantar, integrando varios coros de esta ciudad, haciéndolo hasta la actualidad. A los cincuenta años, me dedico a disfrutar de la vida, aplicando la experiencia del pasado, y haciendo las cosas que me apasionan; las que hoy comparto con todos Uds.-
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2 respuestas a China Zorrilla – Reportaje

  1. Claudia dijo:

    Excelente!!! China Zorrilla, una genia!!

  2. He leído algunas cosas buenas aquí. Definitivamente vale la pena volverla a revisar. Me pregunto cuánto empeno se necesita para producir un sitio explicativo excepcional.